Cuenta la leyenda que desde los albores de la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata se lo oyó exclamar atónito y desvergonzado, como niño en juguetería, para delicia de su comitiva: "MIREN CHICOS... ¡SE ESTÁN FUMANDO UN CHALA!"
Es algo así como un troncho de cosas con cositos que se encastran en pendorchos con pitutos adentro de socotrocos que mirás con la cabeza torcida y mientras se escapan de tu teoría se van de mi cabeza... te lo regalo, de nada!